La tarde lluviosa había puesto los pezones de mi esposa en su máximo esplendor
así que cuando llegamos a su trabajo la mirada de todos los hombres se fijaron en sus pechos, algunos la miraban discretamente, otros de plano fijaban la mirada directamente en sus pechos, pero eso tampoco me molestaba, la verdad es que me gustaba y eso era lo que en verdad me preocupaba,me estaba gustando que otros hombres miraran ami esposa, me estaré convirtiendo en un cornudo

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