El partido estaba muy reñido y las gradas rugían de ambos lados; un solo gol marcaría la diferencia y de pronto la pelota rebotó en el poste de la portería y un rápido cabezazo del jugador estrella la hizo regresar y esta pasó entre las manos del portero y entró de lleno a la red, marcando así el tan esperado tanto a favor del equipo preferido. La multitud comenzó a rugir y del lado del equipo preferido todo se convirtió en fiesta y mi esposa Marcia, que observaba desde el sofá, se levantó gritando como loca.
¡Anotamos!... ¡Fue gooolll!... ¡Fue gooll!
Observo la pantalla durante unos segundos confirmando lo que sus ojos habían visto y de pronto volteo a verme y con una sonrisa en el rostro me dijo:
¡Tengo que festejarlo!
Corrió a nuestra recámara y dos o tres minutos después volvió y llevaba consigo un diminuto traje de baño con el color de su equipo y me dijo:
¡Vamos al baño!
Me levanté y la seguí y cuando entramos se paró frente a mí y me dijo:
¡Tómame unas fotos!
¡Con esa ropa!
¡Claro, tonto!
Conocía a Marcia y cuando algo se le metía en la cabeza, difícilmente cambiaba de opinión, así que no tuve de otra y esperé a que ella se acomodara y cuando estuvo lista me dijo:
¡Toma la foto!
Enfoqué el móvil y, sin más, oprimí el botón; el flash la iluminó y observé aquella foto. La verdad, se veía bastante bien; sus
enormes pechos apenas contenidos por el brasiere eran el punto llamativo de la foto se la mostré y ella sonriendo me dijo,
Otra, pero sin brassiere.
¡Noooo!
Mi petición fue ignorada por ella y sin más se quitó el brasiere y sus grandes pechos saltaron como resorte ante mis ojos y no tuve de otra más que tomar la foto.
¡Muéstrame la!
Le di el móvil y Marcia me dijo:
Una más,
¡Otra!
Sí, tonto, otra.
Pero ahora sujeto la parte de abajo del bikini y se la quito, dejando a la vista su pelvis depilada.
¡Tómala yaaa!
No podía negarme y tomé la foto y, en cuanto terminé, Marcia me quitó el móvil y así desnuda se fue a la sala y yo tras de ella y se dejó caer en el sofá y comenzó a teclear la pantalla y le pregunté:
¿Qué estás haciendo?
Mandando las fotos al grupo de seguidores del equipo.
¡Quéeee!
Sabes que me encanta lucirme con ellos.
Cuando Marcia terminó de mandar las fotos, el móvil comenzó a sonar como loco y ella comenzó a responder todos los mensajes y, cuando el partido había terminado, me dijo:
Los chicos del grupo quieren hacer una fiesta y quieren que vaya con el bikini.
¿Y qué vas a hacer?
Pues ir,

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